lunes, 21 de enero de 2013

El protector de los indígenas


El último viernes 18 de enero se recordó el nacimiento de uno de los más grandes escritores peruanos, José María Arguedas, un genio de las letras, que encontró a la verdadera cultura indígena y la relató de forma magistral, ya que lo mostró en todo su esplendor, cuando para la mayoría de los peruanos desconocíamos esa cultura, que fue cruelmente olvidada y mutilada por unos españoles.

Arguedas nació en Andahuaylas, en 1911, durante su infancia vivió con los ‘indios’, aprendió de ellos una lengua y un estilo de vida, que muchas veces lo relacionó con la ternura, esa ternura que lo reflejó en sus cuentos y novelas; hizo del indio un hombre noble, lleno de amor y alegría. Sin embargo, otros autores que también escribieron sobre la cultura indígena reflejaron otra forma de vida, mostraron al hombre andino como un ignorante lleno de harapos y maloliente, el estereotipo que muchos peruanos tenían sobre el indio.

 José María fue un antropólogo que recorrió gran parte del territorio nacional en busca de las costumbres, mitos y leyendas de la cultura andina, que se estaban perdiendo, luchó incansablemente para que la historia del país no se pierda, para que las futuras generaciones tengan el privilegio de apreciar lo que sus ancestros hicieron. Pero el andahuaylino tuvo un gran problema en su vida, sufría de una depresión extrema, que lo llevaron a intentar suicidarse en dos ocasiones, la última que sí logró su cometido, y el escritor falleció en 1969. No obstante, lo mejor de él son sus novelas, esas que él mezcla el quechua con el español, siendo el primer escritor peruano en hacerlo de forma extraordinaria, de una forma sumamente descriptiva; muestra al detalle los paisajes maravillosos de la región andina del país, con sus valles, montañas y quebradas, además de las costumbres de cada región.

Arguedas fue el primer peruano en sentirse orgulloso de saber el quechua a la perfección, en más de una oportunidad el escritor se comunicaba con los indígenas que venían a Lima a manifestar su arte, pero le disgustaba que mostraran un espectáculo diferente a lo expuesto en su pueblo, ya que muchos de ellos no lo hacían, debido la ignorancia de los limeños, y trataban de asemejarlo con lo foráneo, esos capitalinos que solo les gustaba apreciar una distracción extranjera y discriminaban la nuestra.

"Sus novelas son testimonio de los 
abusos contra los indios"

El literato muchas veces indicaba que se sentía un indio entre los blancos y un blanco entre los indios, esto debido al racismo que se vivía- y aún sigue habiendo en el Perú-, ya que cuando llegó a la capital sintió en carne propia la discriminación por ser un provinciano, a pesar de ser más blanco que muchos otros, pero no solo eso, sino dentro de los indios, tal vez ellos no eran racistas, pero lo trataban como un blanco, cuando a él le encantaba que lo asemejen con un indio, se sintió un extraño en su propia tierra, esa que tanto amo.

El novelista, que fue el más influyente dentro de la corriente del indigenismo en nuestro país, defendió  a más no poder la explotación que sufría el indio a manos de los terratenientes, el hombre andino solo tenía a José María como protector sobre sus verdugos, por ello es que sus escritos son testimonio de las aberraciones de los hacendados sobre los indígenas,  lo reflejó de forma cruda y maravillosa en el cuento “Warma Kuyay”, genial relato donde muestra los abusos de los terratenientes, el maltrato y la impotencia del indio, y la resignación del autor de no poder hacer nada por evitarlo. Otro relato es “Los escoleros”, donde refleja como el explotado, humillado y violado termina acompañando a su verdugo hasta su última morada, donde será enterrado entre un cortejo fúnebre y la gente del pueblo, como si se tratará del último adiós a un héroe.

Arguedas siempre tuvo un temor, aún más grande que la depresión por la pérdida de su madre; que la cultura andina llegará a extinguirse, si bien es cierto,  esa cultura todavía se mantiene, ya existen ciertas variaciones, debido a que las nuevas generaciones no les agrada demasiado ese tipo de culturas, prefieren las occidentales, craso error, si esto sigue así, la pesadilla del novelista se volverá realidad, el estado debe de masificar este tema, hacer que la región andina y su cultura no muera, que la palabra cholo no sea un insulto, sino una forma de sentirnos orgullosos, orgullosos de ser cholos.

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