El último viernes 18 de enero se recordó el nacimiento de
uno de los más grandes escritores peruanos, José María Arguedas, un genio de
las letras, que encontró a la verdadera cultura indígena y la relató de forma
magistral, ya que lo mostró en todo su esplendor, cuando para la mayoría de los
peruanos desconocíamos esa cultura, que fue cruelmente olvidada y mutilada por
unos españoles.
Arguedas nació en Andahuaylas, en 1911, durante su infancia
vivió con los ‘indios’, aprendió de ellos una lengua y un estilo de vida, que
muchas veces lo relacionó con la ternura, esa ternura que lo reflejó en sus
cuentos y novelas; hizo del indio un hombre noble, lleno de amor y alegría. Sin
embargo, otros autores que también escribieron sobre la cultura indígena
reflejaron otra forma de vida, mostraron al hombre andino como un ignorante
lleno de harapos y maloliente, el estereotipo que muchos peruanos tenían sobre
el indio.
José María fue un
antropólogo que recorrió gran parte del territorio nacional en busca de las
costumbres, mitos y leyendas de la cultura andina, que se estaban perdiendo,
luchó incansablemente para que la historia del país no se pierda, para que las
futuras generaciones tengan el privilegio de apreciar lo que sus ancestros
hicieron. Pero el andahuaylino tuvo un gran problema en su vida, sufría de una
depresión extrema, que lo llevaron a intentar suicidarse en dos ocasiones, la
última que sí logró su cometido, y el escritor falleció en 1969. No obstante,
lo mejor de él son sus novelas, esas que él mezcla el quechua con el español,
siendo el primer escritor peruano en hacerlo de forma extraordinaria, de una
forma sumamente descriptiva; muestra al detalle los paisajes maravillosos de la
región andina del país, con sus valles, montañas y quebradas, además de las
costumbres de cada región.
Arguedas fue el primer peruano en sentirse orgulloso de saber
el quechua a la perfección, en más de una oportunidad el escritor se comunicaba
con los indígenas que venían a Lima a manifestar su arte, pero le disgustaba
que mostraran un espectáculo diferente a lo expuesto en su pueblo, ya que
muchos de ellos no lo hacían, debido la ignorancia de los limeños, y trataban
de asemejarlo con lo foráneo, esos capitalinos que solo les gustaba apreciar una
distracción extranjera y discriminaban la nuestra.
"Sus novelas son testimonio de los
abusos contra los indios"
El literato muchas veces indicaba que se sentía un indio
entre los blancos y un blanco entre los indios, esto debido al racismo que se
vivía- y aún sigue habiendo en el Perú-, ya que cuando llegó a la capital
sintió en carne propia la discriminación por ser un provinciano, a pesar de ser
más blanco que muchos otros, pero no solo eso, sino dentro de los indios, tal
vez ellos no eran racistas, pero lo trataban como un blanco, cuando a él le
encantaba que lo asemejen con un indio, se sintió un extraño en su propia
tierra, esa que tanto amo.
El novelista, que fue el más influyente dentro de la
corriente del indigenismo en nuestro país, defendió a más no poder la explotación que sufría el
indio a manos de los terratenientes, el hombre andino solo tenía a José María
como protector sobre sus verdugos, por ello es que sus escritos son testimonio
de las aberraciones de los hacendados sobre los indígenas, lo reflejó de forma cruda y maravillosa en el
cuento “Warma Kuyay”, genial relato donde muestra los abusos de los
terratenientes, el maltrato y la impotencia del indio, y la resignación del autor
de no poder hacer nada por evitarlo. Otro relato es “Los escoleros”, donde
refleja como el explotado, humillado y violado termina acompañando a su verdugo
hasta su última morada, donde será enterrado entre un cortejo fúnebre y la
gente del pueblo, como si se tratará del último adiós a un héroe.
Arguedas siempre tuvo un temor, aún más grande que la depresión
por la pérdida de su madre; que la cultura andina llegará a extinguirse, si
bien es cierto, esa cultura todavía se
mantiene, ya existen ciertas variaciones, debido a que las nuevas generaciones
no les agrada demasiado ese tipo de culturas, prefieren las occidentales, craso
error, si esto sigue así, la pesadilla del novelista se volverá realidad, el estado
debe de masificar este tema, hacer que la región andina y su cultura no muera,
que la palabra cholo no sea un insulto, sino una forma de sentirnos orgullosos,
orgullosos de ser cholos.

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