Dedicado para mi buen amigo José Luis
Fagin Legido
Me levanté raudo de mi cama, más temprano
que de costumbre para poder llegar a despedirme de alguien muy importante que
se iba a Argentina, dijo que se iría a las ocho de la mañana, sin embargo, se
terminó yendo al mediodía. No obstante,
lo mejor de todo eso fue que conocí a un gran amigo, que curiosamente había
nacido en España pero se sentía chiclayano.

