Un 5 de abril de 1992, el entonces presidente del Perú,
Alberto Fujimori, lanzaba una frase a través de la televisión que remeció los
oídos y destrozó las esperanzas de muchos peruanos tras el desastroso gobierno
del APRA de Alan García, la palabra “DISOLVER, DISOLVER EL CONGRESO DE LA
REPÚBLICA”, fue el inició de una época oscura y nefasta para el país. Aunque
algunos, aplaudieron esta iniciativa, simplemente mediante esas palmas se apagó
la libertad, se destruyó la democracia y dio paso a la dictadura.
Justamente, una forma de evitar que lo acontecido hace 23
años no se vuelva a repetir, cientos de jóvenes se lanzaron a las calles
mediante una marcha pacífica, convocada a través de las redes sociales el
último 5 de abril, recordando el accionar del ‘Chino’.
La manifestación se dio por las principales avenidas del
centro de Lima, culminando en la Plaza San Martín, donde cantidad de personas-en su mayoría jóvenes- con pancartas,
banderolas, tambores y otros instrumentos, hicieron escuchar su voz.
"arengaban su rechazo a
la dictadura de Fujimori y
gritaban los nombres de
los estudiantes
de la Cantuta, además
maldecían al ‘Grupo Colina’"
Un pequeño grupo, de entre 5 a 8 personas vestidos de traje
singular y cortes estrafalarios, atravesó el Jirón de la Unión con un triciclo
y altavoz, recordando aquel 5 de abril. Sin embargo, un mar de gente marchaba
por la avenida Tacna, donde arengaban su rechazo a la dictadura de Fujimori y
gritaban los nombres de los estudiantes de la Cantuta, además maldecían al ‘Grupo
Colina’, así como rememoraban la matanza en Barrios Altos. La marcha estuvo acompañada por un grupo de
efectivos policiales para evitar incidentes, que nunca sucedieron.
El evento también fue acompañado por una minoría de la
prensa nacional, quienes cubrieron lo acontecido. Dentro de esa minoría de
reporteros, estuvo Julito, un gran amigo, al cual no veía hace ya mucho tiempo,
la última vez fue cuando renuncié a un diario local-por ciertas discrepancias
ideológicas- donde lo conocí. Estaba como de costumbre, con su cámara en mano,
capturando las mejores imágenes. Aunque algo exhausto y sudoroso por la gran
caminata, siempre hace notar una energía única, nunca he sabido el por qué,
pero creo que se debe a su amor por su profesión.
La marcha culminó en la Plaza San Martín, donde Julito
estaba haciendo pequeñas entrevistas a los participantes del evento, así como a
algunos curiosos. En dicha plaza los manifestantes mostraron una serie de
frases y pensamientos agazapados en el suelo.
Algunos de los jóvenes llegaron con atuendos particulares, una jovencita
vestía un vestido negro, muy similar a la vestimenta de las mujeres en luto
durante la Guerra de Pacífico; otros con narices rojas y cabezas en forma de
televisores con la imagen del ‘Chino’ en pantalla.
Sin embargo, no todo fue protestas y cánticos en contra de
Fujimori, un grupo musical hizo bailar a muchos participantes de la marcha, con
ritmos andinos. Ellos armaron la alegría, una forma de manifestar su
descontento, debido a que Fujimori ya no está en el poder.
Julito siguió con su rutina de reportero, ya cuando todo
finaliza, repasa y selecciona sus mejores fotografías para la portada del día
siguiente. A pesar que llega al metro 78, él es extremadamente delgado para ser
alguien de 32 años, muchos lo confunden
con un adolescente, ya no tiene el cabello largo, porque dice que dejó de lado
sus pensamientos izquierdistas, ahora es un poco más conservador, pero aún
siento que tiene algo de izquierda, tal vez su barba igual al ‘Che’ Guevara y
el rostro de Carl Marx en el polo son simplemente coincidencia.
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