El año 2012 culminó con muchos acontecimientos positivo como
negativos. Dentro del país surgieron acontecimientos que nos robaron más de una
sonrisa, el caso de Natalia Málaga y sus ‘Matadorcitas’ es una de ellas, la
demanda en la Haya sobre los límites marítimos con Chile que finalmente se dio
pero aún no se conoce la sentencia. En
cuanto a lo malo que sucedió en el Perú es la negligencia que se dio en La
Parada, el aumento de sueldo por parte de los congresistas, es una medida que a
más de uno le ha dado ganas de rajarse las vestiduras.
Sin embargo el año se termina, pero el tiempo sigue
transcurriendo, pasarán muchos años más y el tiempo no envejecerá, es como si
estuviera en otra dimensión, donde para él los años fueran segundos y los
siglos horas, todos vemos como el tiempo nos quita las fuerzas, el cabello, la
capacidad motora, para en el ocaso esperar a la muerte. A pesar de ello creo
que en cierta forma es más divertido que el señor tiempo, debido a la oportunidad
de disfrutar una vida única, y no simplemente llevar una vivencia aburrida,
sabiendo que nunca te irás, sino que estarás ahí porque así lo designó el
destino, por ello no podemos hacer nada ante algo premeditado.
El fin de año se celebra de diferentes formas, desde una
pequeña reunión con la familia, hasta una fiesta con tragos exorbitantes,
vestidos con trajes glamorosos y adornos como: gorros, listones, lentes y
collares exuberantes. Los asistentes a esas celebraciones, lo hacen con el
objetivo de recibir al nuevo año con una celebración, además existe cierta
superstición en esos festejos, ya que se visten con diferentes colores que
indican un valor o simbolismo determinado, al igual que diferentes acciones en
el preciso momento en que florece el nuevo año, con el objetivo de hacer más
próspero el año venidero, esas denominadas cábalas. Es importante rescatar la
enorme fe que le tienen algunas personas a las cábalas, porque todos debemos
tener una postura y defenderlas, de lo contrario seríamos personas errantes que
creemos con certeza a todo lo que nos dicen. Personalmente soy un respetuoso de
aquellos personajes que realizan toda clase de rituales por mejorar su vida,
pero al final de cuentas, es uno mismo, con su oportunismo, dedicación y
perseverancia quien logra alcanzar sus objetivos, porque todos tenemos la
fortaleza para llegar a nuestras metas.

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