La literatura es el arte más formidable que ha inventado el hombre, esa belleza característica que todo escritor puede plasmar a través de unas simples palabras, pero lleva a todo lector a los más recónditos parajes y mundos paralelos. No obstante, es nuestra imaginación quien tiene los boletos para llevarnos a ese viaje que nos hace apreciar esos deslumbrantes lugares y sentir ese amor por la lectura, pero qué sucedería si en algún momento el narrador se queda sin ideas, sin palabras para seguir escribiendo, sin su deseo o necesidad por elaborar nuevos lugares, ¿tal vez se quedaría sin trabajo, o en todo caso sentiría que no tiene sentido su vida y buscaría otra profesión, o en el peor de los casos, se auto eliminaría?
El literato escribe incesantemente porque se siente bien haciéndolo, necesita escribir, no por un tema monetario (aunque en cierta medida eso cuenta), ya que le fascina; de lo contrario, si es un escritor por dinero, que solo busca obtener riqueza, entonces su lectura será mediocre, paupérrima, debido a que es un iluso que solo le encanta hacer Best-seller, en consecuencia, muchos de esos tipos de libros están estructurados con una simpleza, y en consecuencia, solo lo leerán aquellos que ni siquiera leen. Si no existiesen esos tipos de libros, esas personas no leerían nada.
El literato escribe incesantemente porque se siente bien haciéndolo, necesita escribir, no por un tema monetario (aunque en cierta medida eso cuenta), ya que le fascina; de lo contrario, si es un escritor por dinero, que solo busca obtener riqueza, entonces su lectura será mediocre, paupérrima, debido a que es un iluso que solo le encanta hacer Best-seller, en consecuencia, muchos de esos tipos de libros están estructurados con una simpleza, y en consecuencia, solo lo leerán aquellos que ni siquiera leen. Si no existiesen esos tipos de libros, esas personas no leerían nada.
Como lo dije al inicio, el verdadero escritor es aquel que ama escribir, por ello elabora los relatos más extraordinarios, hace ver al hombre como un ser superdotado, en algunos casos hasta un ser divino, por la capacidad de atrapar nuestra imaginación a través de simples palabras. Existen innumerables escritores que han llevado mi imaginación a lugares desconocidos, sin embargo cuando al escritor se le acaban las palabras, ahí si es una pérdida terrible, incluso para mí, ya que escribo estas líneas como un ejemplo de ello, no tenía la más remota idea sobre qué escribir, simplemente deje que mi imaginación viajara y sea él quien me muestre lo que tendría que escribir, y vaya que lo hizo, porque a través de este medio, plasmo lo que mi imaginación me diga, por ello creo sinceramente que muchos escritores han pasado por esto en algún momento y han sabido sobrellevarlo, aunque yo no sea un narrador destacado o reconocido, ya siento esa experiencia que seguramente ellos lo han pasado y sé la fórmula para salir de esa crisis.
Los narradores desean compartir sus experiencias, desde lo más simple a lo más singular, comunican para que sus vivencias no se pierdan cuando ya no estén, si con eso genera una buena inversión o un reconocimiento, es aceptado humildemente, porque a todo narrador en algún momento le agrada ser homenajeado o hacer de su pasión una herramienta de trabajo, sin embargo, el verdadero fin de todo autor es ver su obra traducida a innumerables idiomas porque lectores de todo el mundo aprecian su trabajo. Esa es la mayor satisfacción de todo escritor.


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