El periodismo es uno de las profesiones sacrificadas y
emocionantes que existen, así como muchos otros, sin embargo, estos últimos
años, la carrera ha sido duramente
dañada, restringida y maltratada, sobre todo en Sudamérica, donde autoridades
impiden el ejercicio de su labor, informar a la población.
El periodista es un
personaje con la labor primordial de informar sobre los acontecimientos que
suceden alrededor del mundo, con repercusión en su lugar de residencia de
manera fidedigna, pero hoy en día existe el estereotipo de un hombre que
trabaja para una empresa como un androide que solo decide y hace a lo que la
organización dispone. Si bien es cierto, existen periodistas de esa calaña, no
es positivo pensar que todos son de esa forma, ya que existen otros intachables, capaz de no dejarse influir por un puesto
prestigioso o factor monetario, sino buscar cumplir adecuadamente su profesión,
ese personaje es el verdadero periodista en toda su dimensión.
Estos últimos años, el reportero ha sufrido toda clase de
maltratos, aunque eso sucede normalmente en la búsqueda de la información,
ahora ha ido mucho más allá, debido a que se pretende callar la boca al
comunicador, elemento primordial de la profesión; puedes reducirle el sueldo,
impedir visitar algunos lugares, prohibirle su estilo, pero es inaudito
restringir su libertad de expresión. Ese problema están viviendo colegas de
Venezuela, Bolivia, Argentina y sobre todo Ecuador, en donde hay pensar dos
veces antes de lanzar un artículo o una simple noticia.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa-que está en el poder
desde el 2006- ha hecho público su lucha contra la prensa de ese país, declarándole
la guerra, por el simple hecho de criticar su forma de gobernar. Correa ha
demandado periodistas, incluso hay una
norma perjudicial para el desempeño de sus labores, reflejo de una violación
extrema a la libertad de expresión, sin embargo no es el único, otro caso es
del presidente venezolano, Hugo Chávez, personaje peculiar, insensato, que se
autoproclama ser el nuevo Simón Bolívar, el libertador reencarnado en un
militar con poca cultura. No obstante, este ‘nuevo libertador’ es un personaje
que ha impedido de todas las formas posibles la crítica a su gobierno, la
denuncia a una dictadura que el propio Chávez desmiente, que envió reporteros a
prisión y cerró medios de comunicación opositores.
Bolivia, junto con Evo Morales, un simpatizante del estilo
de gobierno del presidente venezolano, también lucha incansablemente por impedir la
libertad de expresión, al igual que la presidente de Argentina, Cristina
Fernández, mujer luchadora por evitar críticas a su gobierno, no solo busca atar
a los periodistas, sino ahora también hacer prevalecer su lugar en la Casa
Rosada, con leyes que reflejan evidentemente sus intenciones.
El periodista es un luchador, por ello seguirá firme,
peleando por realizar una destacada labor, así sea su propio estado quien le da
la espalda, pero lo más traumático será cuando la propia población termine
rechazándolo, hasta el momento eso no ocurre, por ello la guerra aún continúa,
porque la ciudadanía todavía cree en ellos y por lo tanto la guerra no se ha
perdido sino que recién empieza.
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